LA RIQUEZA Y POBREZA DE LAS NACIONES DAVID LANDES PDF

Landes, The Wealth and Poverty of Nations. El libro resalta la importancia de las instituciones y los valores adecuados para lograr el desarrollo. Mala historia, concluye Landes. Landes critica la idea de que el imperialismo fue necesario para la supervivencia del capitalismo. Albert Szymanski [] ha demostrado que el imperialismo norteamericano beneficia a las multinacionales y a la industria militar, pero no al ciudadano medio norteamericano que se ve obligado a sostener la maquinaria del imperio con sus impuestos. Landes extiende su mordacidad a los historiadores y economistas, a quie- nes propone diversos debates y temas de estudio.

Author:Arakasa Vogar
Country:Latvia
Language:English (Spanish)
Genre:Video
Published (Last):25 August 2008
Pages:60
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Introducciуn La vieja divisiуn del mundo en dos bloques de poder, el Este y el Oeste, ha desaparecido. Ahora el gran desafнo y la gran amenaza es el abismo en riqueza y salud que media entre ricos y pobres. A menudo se categorizan como Norte y Sur, porque la divisiуn es geogrбfica, pero una expresiуn mбs precisa serнa el Oeste y el Resto, porque la divisiуn tambiйn es histуrica. He aquн el problema y el peligro mбs grave que se ciernen sobre el mundo del tercer milenio.

A grandes rasgos y de manera sintйtica, puede decirse que la relaciуn entre la renta per cбpita de la naciуn industrial mбs rica, Suiza, pongamos por caso, y la del paнs no industrializado mбs pobre, Mozambique, es de a 1.

Hace doscientos cincuenta aсos, esta relaciуn entre la naciуn mбs rica y la mбs pobre era quizбs de 5 a 1, y la diferencia entre Europa y, por ejemplo, el este o el sur de Asia China o India giraba en torno a 1.

En los extremos, la respuesta es claramente afirmativa. Algunos paнses no sуlo no mejoran, sino que se estбn empobreciendo, en tйrminos relativos y en ocasiones absolutos. Nuestra tarea la de los paнses ricos , en interйs nuestro tanto como en el suyo, es ayudar a los pobres a adquirir mбs salud y prosperidad.

En caso contrario, tratarбn de apoderarse de lo que no pueden producir y, si no pueden obtener ingresos exportando mercancнas, exportarбn personas. Dicho en pocas palabras, la riqueza constituye un imбn irresistible y la pobreza es un contaminante que puede ser muy molesto: no puede aislarse, de modo que nuestra paz y prosperidad dependen a largo plazo del bienestar de los demбs. Me propongo abordar estos problemas desde el punto de vista histуrico. El enfoque histуrico no garantiza que pueda llegarse a una respuesta.

Otros han reflexionado sobre estos temas y han dado con explicaciones dispares. La mayorнa de ellos pueden agruparse en dos escuelas. Unos ven en la riqueza y el dominio europeos el triunfo del bien sobre el mal. Los europeos, afirman, eran mбs inteligentes, mejor organizados, mбs trabajadores; los demбs eran ignorantes, arrogantes, vagos, atrasados y supersticiosos.

Otros invierten las categorнas: los europeos, dicen, eran agresivos, crueles, codiciosos, sin escrъpulos e hipуcritas; sus vнctimas eran felices, inocentes, dйbiles vнctimas propicias y, por ello, completamente subyugados. Veremos que ambas visiones maniqueas contienen elementos de verdad, asн como de fantasнa ideolуgica. Las cosas son siempre mбs complejas de lo que nos gustarнa. Una tercera escuela propugna que la dicotomнa Oeste-Resto es lisa y llanamente falsa.

Esta afirmaciуn es manifiestamente incorrecta. Como muestran los antecedentes histуricos, durante los ъltimos milenios Europa el Oeste ha sido el principal instigador del desarrollo y de la modernidad. Queda por resolver el aspecto moral del problema. Algunos dirбn que el eurocentrismo es malo para nosotros, y sin duda malo para el mundo, por lo que debe evitarse. Dichas personas deberнan evitarlo. Por mi parte, prefiero la verdad a lo polнticamente correcto. Me siento mбs seguro del suelo que piso.

Las desigualdades de la naturaleza En un mapa del mundo en tйrminos de producto o renta per cбpita, se advierte que los paнses ricos se encuentran en las zonas templadas, especialmente en el hemisferio norte, mientras que los paнses pobres se sitъan en los trуpicos y semitrуpicos. Como afirmу John Kenneth Galbraith cuando estudiaba temas agrнcolas: "Si marcбramos una franja de tres mil doscientos kilуmetros de ancho en torno a la Tierra a la altura del ecuador, no se verнa en su interior ningъn paнs desarrollado " De modo que la vida en los climas adversos propensos a las inundaciones, tormentas y sequнas es precaria, mнsera, brutal.

Los errores del hombre, por bienintencionados que sean, agravan la crueldad de la naturaleza. Ni siquiera las ideas felices escapan al castigo. No es de extraсar que estas zonas sigan siendo pobres, que muchas de ellas se hayan empobrecido aъn mбs, que numerosos proyectos de desarrollo anunciados a bombo y platillo hayan fracasado estrepitosamente se oye hablar mбs de ellos antes que despuйs , que los avances en los cuidados sanitarios se queden en nada al toparse con las nuevas enfermedades y con rebrotes de las viejas enfermedades.

Бfrica, en particular, ha librado una dura batalla contra estos escollos y, aunque se han realizado grandes progresos, como reflejan las tasas de mortalidad y los datos sobre la esperanza de vida, la morbilidad sigue siendo elevada, la alimentaciуn es inadecuada, una hambruna sigue a otra y la productividad no aumenta.

Antaсo fue capaz de alimentar a su poblaciуn: hoy ya no lo es. Con todo, serнa un error ver en la geografнa la fuerza del destino. Su impronta puede reducirse u obviarse, aunque siempre pagando un precio por ello. La ciencia y la tecnologнa constituyen la clave: cuanto mбs se sabe, mбs puede hacerse para prevenir la enfermedad e instaurar mejores condiciones de vida y de trabajo. La excepciуn europea: una senda diferente Europa tuvo suerte; pero la suerte es sуlo un punto de partida.

Nadie que observara el mundo hace, por ejemplo, mil aсos, hubiera vaticinado grandes venturas a ese promontorio del extremo occidental de la masa continental euro-asiбtica que llamamos continente de Europa. O, dicho en tйrminos populares hoy entre los nuevos historiadores de la economнa, la probabilidad en aquel momento de un predominio global europeo estaba cerca de cero. Quinientos aсos despuйs, rondaba el uno.

En el siglo X, Europa estaba dejando atrбs grandes calamidades: invasiones, saqueos, y rapiсas, infligidos por los enemigos que la rodeaban. Lo que hoy conocemos como Escandinavia, los nуrdicos o vikingos, bandidos marinos cuyos barcos ligeros operaban a lo largo de las costas atlбnticas y, en el Mediterrбneo, llegaban hasta Italia y Sicilia. Otros venнan del mar, del otro lado del Mediterrбneo.

Los sarracenos moros establecieron cuarteles de campaсa en los Alpes y en la Costa Azul, puntos de partida para sus incursiones contra las rutas comerciales que unнan a la Europa del norte con la del sur. Nadie se resigna a este tipo de ultrajes.

Los europeos aprendieron a replicar a estas acometidas Se ha sugerido que este fin de las hostilidades y el peligro puso prбcticamente a Europa en la senda del crecimiento y el desarrollo.

Es el clбsico punto de vista de los economistas: el crecimiento es natural y se producirб en cuanto surja una ocasiуn propicia e impere un mнnimo de seguridad. Suprimid los obstбculos y el crecimieno se cuidarб de sн mismo. Otros opinan que la ausencia de agresiones es una condiciуn necesaria pero no suficiente.

El crecimiento y el desarrollo precisan espнritus emprendedores, y dicho espнritu no se le puede presuponer a todo el mundo. Ademбs, la Europa medieval no carecнa de trabas al espнritu de empresa. Para hacerse una idea de la evoluciуn de este proceso, hay que ver en la Edad Media el puente entre un mundo antiguo, enclavado en el Mediterrбneo —Grecia y, mбs adelante, Roma— y una Europa moderna, al norte de los Alpes y los Pirineos. En esos aсos intermedios naciу una nueva sociedad, muy diferente de la que habнa imperado antes, y se adentrу por una senda que la alejу definitivamente de las demбs civilizaciones.

Es indudable que Europa siempre se habнa visto diferente de las sociedades situadas al este. Las grandes guerras mйdicas —Salamina, Termуpilas— fueron recogidas por la leyenda popular e hicieron acto de presencia como sнmbolos de la lucha entre el este y el oeste, entre la ciudad libre la polis, origen de la palabra polнtica y los imperios aristocrбticos, entre la soberanнa popular al menos para los hombres libres y el despotismo oriental servidumbre universal.

Por aquel entonces, a uno le enseсaban que los griegos habнan inventado la democracia, la palabra y la idea. Todavнa lo cree asн la sabidurнa mбs convencional, aunque el clichй se haya visto sustancialmente modificado por el conocimiento de la esclavitud en el mundo griego y de la exclusiуn de las mujeres del proceso polнtico aunque no del бgora.

Vinculada al contraste entre democracia griega y despotismo oriental estб la oposiciуn entre la propiedad privada y el principio de que todo pertenece al soberano. Edmund Burke lo expresa asн: "una ley contra la propiedad es una ley contra la industria".

En esas circunstancias, la propia nociуn de desarrollo econуmico fue una invenciуn occidental. Los imperios aristocrбticos despуticos solнan operar segъn la tйcnica caracterнstica de la pinza: cuando las йlites querнan mбs, no pensaban en tйrminos de aumento de productividad.

Se limitaban a oprimir y explotar con mбs fuerza, y por lo general extraнan aъn un poco de jugo escondido. Los griegos antiguos distinguнan entre libres y no libres, no tanto en tйrminos de beneficios materiales no les interesaban particularmente los asuntos econуmicos, que asociaban con los metecos y otros hombres toscos , ni aun en tйrminos de las ventajas de su propio sistema, como en funciуn de las equivocaciones de los demбs, que tildaban de tiranнa.

Y, pese a todo, los griegos sucumbieron al despotismo, con gran esplendor en el imperio creado por Alejandro y gobernado por sus sucesores asiбticos y egipcios. Y, mбs adelante, les ocurriу lo mismo a los romanos, que, a fin de cuentas, se dejaron llevar con suma facilidad a la tiranнa.

En su versiуn ъltima, el Mediterrбneo clбsico acabу por asemejarse polнticamente a las civilizaciones orientales: una йlite reducida y poderosa rodeada de clientes, siervos y esclavos y gobernada por un autуcrata. Pero ahн acaban las similitudes. Los disidentes sabнan que aquello estaba mal, lo decнan en pъblico y lo escribнan, y sufrнan por su arrogancia. El ideal republicano muriу luchando con las botas puestas.

Mientras tanto, los derechos de propiedad debнan ser redescubiertos y reimplantados tras la caнda de Roma. Aquel mundo, que conocemos como medieval —Edad Media—, constituнa una sociedad de transiciуn, una amalgama del legado clбsico, de las leyes y costumbres tribales germбnicas y lo que se ha dado en llamar tradiciуn judeocristiana. Todos sirvieron de pilar a las instituciones de la propiedad privada.

El concepto de los derechos de propiedad se remontaba a йpocas bнblicas, fue trasmitido y transformado por la enseсanza cristiana. Permнtanme citarles dos ejemplos en los que la respuesta a la iniciativa popular estб directamente vinculada con la santidad de la propiedad. Cuando el sacerdote Corй dirige una revuelta contra Moisйs en el desierto, Moisйs se defiende de las acusaciones de usurpaciуn afirmando: "Yo no les he quitado ni un solo asno, ni le he hecho mal a ninguno de ellos" Nъmeros De igual modo, cuando los israelitas, ya establecidos en su Tierra, reclaman un rey, el profeta Samuel se lo concede, pero les avisa de las consecuencias: un rey, les dice, no serб como йl.

A quien te da de comer, miramiento has de tener. Ademбs, la palabra no se difundнa, pues la iglesia decidiу pronto que sуlo ciertas gentes cualificadas, clйrigos por ejemplo, podнan conocer la Biblia. El Buen Libro, con sus leyes y su йtica igualitarias, su rechazo profйtico del poder y la exaltaciуn del humilde, era una puerta abierta a la indisciplina de los fieles y a los malentendidos con las autoridades. Sуlo despues de una censura y reinterpretaciуn podнa comunicarse al estamento laico.

De modo que no fue hasta la apariciуn de sectas herйticas como los valdenses Valdo, circa , los lolardos Wycliff, c. Una doctrina molesta. La lucha por el poder en las sociedades europeas adviйrtase el uso del plural fue tambiйn origen del fenуmeno especнficamente europeo de la ciudad semiautуnoma, organizada y conocida como comuna. La esencia de la comuna radica, en primer lugar, en su funciуn econуmica: estas unidades eran "gobiernos de los mercaderes, por los mercaderes y para los mercaderes"; en segundo lugar, en su excepcional poder civil: su capacidad para dar entidad social y derechos polнticos a sus residentes, unos derechos de importancia capital para las transacciones comerciales y la independencia de injerencias extranjeras.

Hizo de las ciudades puertas abiertas a la libertad, fisuras en el manto de esclavitud que cubrнa la tierra. Stadtluft macht frei, rezaba el dicho medieval: el aire de la ciudad hace libre. Asн pues, irуnicamente, la fortuna de Europa residiу en la caнda de Roma y el vacнo de poder y las secesiones que le siguieron. Objeto predilecto de las lamentaciones de generaciones enteras de clasicistas y profesores de latнn. El sueсo romano de unidad, autoridad y orden la pax romana perviviу, ha sobrevivido de hecho hasta el dнa de hoy.

Despuйs de todo, se suele ver en la fragmentaciуn una gran desventura, terreno abonado al conflicto; no es casual que la Uniуn Europea se vea como la cura de hogaсo para las guerras de antaсo. Y, con todo, en esos aсos que median entre lo antiguo y lo moderno, la fragmentaciуn era el freno mбs eficaz contra las conductas belicosas y opresivas. La rivalidad polнtica y el derecho a desertar y cambiar de residencia fueron determinantes. Otra fisura contribuyу a ello: la separaciуn entre lo secular y lo religioso.

A diferencia de las sociedades islбmicas, en donde la religiуn era en principio suprema y el gobierno ideal era el de los hombres santos, el cristianismo, aсorando la tolerancia imperial, realizу pronto la distinciуn entre Dios y el Cйsar.

A cada cual lo suyo. Con ello no se erradicaron los malentendidos y conflictos. No hay nada tan inestable como una supremacнa dual: alguien tiene que ceder.

ALMOST BLUE LUCARELLI PDF

Riqueza y la pobreza de las naciones,la.

Looking at other reviews, some complain Landes is too Eurocentric. Mind you, he seems to me to be not just Eurocentric but Anglocentric--although again, it does tie into his theory given Britain was arguably ground zero for the Industrial Revolution. And that is definitely at the center of his answer to the question posed in his subtitle concerning nations: why some are so rich and some so poor. The book did leave me with questions.

UPANISHAD RATNAKARAM PDF

La Riqueza y La Pobreza de Las Naciones

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